Cunnilingus 1. Preparando La Cocina

Cunnilingus 1. Preparando La Cocina

 

Conmenzando esta serie de posts dedicados a esta ancestral y popular práctica. Es una visión personal construida con ánimo de sugerir y sin voluntad de sentar cátedra.

Utilizaré como base explicativa la analogía culinaria para ser coherente con la web y porque me parece muy didáctica a la hora de explicar esta técnica.

Como ya sabéis, intento describir las erótic tips , de forma que puedan ser disfrutadas tanto por varones como por mujeres. Puedo hacer esto porque en el 99% de los casos no importa el sexo de la persona. Sin embargo hay un 1% (estos porcentajes son una forma de hablar) en los que es determinante. El #cunnilingus es una de ellas.

En esta primera entrega vamos a preparar la cocina y a encender el fuego. De hecho este primer paso debería ser el inicio de cualquier encuentro erótico, excepciones hiperfogasas a parte.

 

  1. Preparando la cocina (Precalentamiento sin contacto)

Aunque a ti te parezca negligible esta es una fase muy importante. Necesitas preparar el área donde vas a encender el fuego. Quitar la ceniza, limpiar un poco y colocar la leña.

Y Para este propósito nada mejor que utilizar la lengua, pero para hablar. Las mujeres se excitan mucho más que los varones por el oído (en general y con muchas, muchas excepciones y matices) pero no siempre tu discurso debe ser dulce y halagador, puedes emplear palabras soeces e incluso órdenes.

Si quieres, al final, puedes tener cierto contacto si en lugar de dejar que se desnude la desnudas tú. Pero sin abusar, o sí. No dejes que se tumbe, si se queda de pie tendrás acceso a todo su cuerpo.

 

 

 

  1. Encendiendo el fuego (Prohibidas las zonas erógenas)

El cuerpo debe irse calentando poco a poco. Si has hecho bien la fase previa todo irá más rápido, pero no te saltes esta fase.

No toques las zonas más erógenas, ni mucho menos las orgásmicas (Geografía erótica de la piel) ¿Por qué? Porque son áreas delicadas de la piel que deben ser vascularizadas. En otras palabras, debe afluir sangre para tensar la piel lo suficiente para que el contacto sea  agradable.

Empieza por zonas poco erógenas como las mejillas, el mentón o la nariz. Luego acaricia orejas, nuca, cuello, etc. Así con todo el cuerpo. Te aconsejo acariciarlo prácticamente todo excepto las zonas muy erógenas y las orgásmicas. En todo caso ni los pezones, ni el ano, ni los genitales.

 

  1. Haciendo brasas (zonas e

    rógenas no genitales)

Ya hemos encendido la llama, ahora debemos formar las brasas. Para lograrlo tomaremos nuestro particular atizador: La lengua.

Ahora la vas a usar sobre su piel.

En estos momentos, y si lo has hecho bien, debe estar ya bastante excitada. Por eso puedes saltarte las zonas más “insulsas” y centrarte en las realmente calientes. Pero no vayas directo a los pezones.

Pasa antes por

la nuca, las orejas, el cuello, los hombros (aquí puedes añadir unos mordisquitos suaves). También puedes pasar la lengua por la espalda y jugar un poco con sus glúteos.

Por delante desciende chupando y lamiendo hacia los pechos, pero párate y esquívalos. En estos momentos está esperando que los chupes pero no vas a satisfacerla, aún.

Recorre su abdomen un rato, ombligo incluido y para. Pasa a chupar y lamer un brazo desde los dedos al hombro para y haz lo mismo con el otro.

Después de “tratar” los brazos de forma adecuada desplázate hasta la clavícula e inicia, desde allí, la ascensión a los pechos. Dedícales un buen rato, ella lo agradecerá. Al final y a base de chupar y lamer debes conseguir endurecer sus pezones, si no lo están ya.

 

Ya tienes las brasas preparadas ahora sólo falta poner toda la carne en el asador.

Por supuesto puedes acortar o alargar este proceso pero no te lo saltes. La mujer, según la sabiduría popular, es como una plancha. Conviene tener paciencia porque se calienta poco a poco. Es un tópico, por supuesto, cada mujer es como es, pero no le falta razón. En general los varones responden de forma más rápida a los estímulos eróticos. Pero en eso, como en todo lo tocante al Erotismo, hay muchas excepciones.

En todo caso es mejor ser prudente e ir poco a poco que provocar un desastre por ser apresurad@.

PD: Te habrás dado cuenta de que no he mencionado las piernas, no es un olvido. Las trataremos en la siguiente entrega.

 

Escrito por:

Jordi Cascón Colaborador de TupperSexAndalucia

http://Erotonomía.com

No Comments

Post A Comment