Cunninulus 4. Toda la carne en el Asador

Cunninulus 4. Toda la carne en el Asador

Ha llegado el momento de empezar a cocer el orgasmo. En una barbacoa cada uno elige el grado de cocción: Echo, muy echo, poco echo, al punto, vuelta y vuelta, etc… Sin embargo, para el cunnilingus (al menos en esta versión más o menos estándar) no te voy a dejar opción: Lo vas a cocinar muy hecho, pero sin quemar los ingredientes.

Nota: Presta atención a las imágenes, ¡son un mapa!

Sí, no estoy diciendo tonterías. Puedes “quemar” a la chica si te apresuras y das demasiado estímulo en poco tiempo. Por eso, en lugar de asado vamos a tomárnoslo como un cocido. En la versión definitiva de esta modesta guía cambiaré la analogía. Vamos a intentar hacer chup chup. Vamos a cocer el orgasmo en su propia salsa. Nunca mejor dicho.

  1. Acomodación:

Hemos empezado con la chica de pie para tener un mejor acceso a diferentes zonas. Ahora toca acostarla con el objetivo de que esté cómoda. Como va a estar un rato largo estirada con las piernas abiertas colócale un cojín debajo de las caderas. Además, con esta ayuda, la zona a lamer queda expuesta y tendrás que forzar menos el cuello.

  • El camino descendente desde la cabeza o los pechos: Después de lamer, chupar, morder, acariciar toda la zona inicia el descenso hacia el ombligo. Puedes hacerlo en línea recta, en zig-zag, trazando circulitos, etc.
  • El camino ascendente: Desde las piernas. Inicia el ascenso en la pantorrilla porque desde esta zona tienes acceso a la parte anterior de la rodilla, un área especialmente sensible y muy erógena si se sabe acariciar bien. Con la lengua no hay cuidado, difícilmente harás daño, pero si puedes hacer cosquillas. Y, en este contexto, podrían romper un poco el rollo. Aunque nunca está de más experimentar.

    Sube por los muslos, puedes hacerlo de tres maneras básicas:

Tranzado largas líneas ida y vuelta, o sólo ida desde la rodilla a la ingle. Es un poco cruel porque das a entender que la lengua irá un poco más allá, pero no va. Esto produce frustración, pero es excitante.

– Lamiendo y chupando cada pequeño sector. Poco a poco vas cubriendo de estímulos todo el muslo. También crea expectativas y frustración, pero poco a poco. Puedes dar pequeños lametones rectos, circulares, en zigzag o una combinación de todos ellos.


3.Llegando al pubis
(tiramos la carne y las verduras): Ha llegado el momento de poner el resto de los ingredientes. Ahora ya sólo nos queda cocinar a fuego lento su orgasmo.

  • 3.a Nos acercamos desde la ingle hacia el monte de Venus y desde aquí a la otra ingle. Sin tocar, de momento, los labios mayores. Y cerramos el círculo pasando por el perineo. Aquí podemos desplazar la lengua hacia el ano, aunque debamos levantar la pelvis con las manos. Si te apetece puedes estimular el ano con tu lengua, es una opción.Intenta lamer con la lengua plana abarcando el máximo de superficie, como si pintaras con una brocha gorda, esto evita generar cosquillas. Pero pon la punta cuando llegues al ano, de otro modo no conseguirás mucho estímulo.
  • 3.b Pasea ahora la lengua por los labios mayores de la misma manera. Puedes ir en la dirección de las agujas del reloj o al contrario. Siempre en el mismo sentido o variando. Personalmente aconsejo acostumbrar con dos o tres vueltas y luego cambiar de sentido ¡Prohibido tocar el clítoris!

  • 3.c Trabaja ahora los labios menores. Puedes lamerlos primero por fuera y luego por dentro. Cuando lo hagas por dentro puedes llegar hasta el clítoris y dar un pequeño toque con la punta de la lengua. Suave y breve, no sabes si ha llegado a su estado de erección máximo. Aunque si has hecho el trabajo a conciencia puedes intuirlo.

Para no ser monótono en lugar de girar alrededor de la vagina traza con la punta de la lengua caminos desde el perineo (lámelo también) hasta el clítoris por un lado y por el otro. Dentro y fuera. Pero termina siempre con un breve toque con la lengua en el clítoris, además de ir acostumbrándolo crearás expectativa y frustración, dos ingredientes que sazonarán el orgasmo.

Acompaña todos estos estímulos linguales con las manos. Paséalas por el interior y el exterior de los muslos, por los pechos, por la barriga. Siempre coordinados con la lengua. Así la sensación no se concentra sólo en los genitales.

  1. 4. Chup-chup: En esta fase vamos a ir al contrario de la cocina. En un estofado primero ponemos el fuego alto para reducir el caldo y así crear ese jugo espero que, en determinadas ocasiones, se transforma en una rica salsa. Después dejamos que todos los jugos se mezclen a fuego lento durante un buen rato.
  • 4.a Dedícale a lamer el espacio que va de la uretra (no te de reparo lamerla, está limpia las glándulas de skene y de Bartolino ya habrán arrastrado la orina) al clítoris.
  • 4.b Alterna estos lametones con pequeñas incursiones desde dentro de los labios mayores hacia fuera. Pero por la parte más próxima al clítoris. Y de los labios hacia dentro.
  • 4.c Da un paseo alrededor del clítoris sin presionar, rozando con la punta de la lengua.

Es inevitable que en esta fase roces el clítoris, estate atento/a a sus reacciones. Si lo rozas produce placer continúo, si observas malestar aléjate un poco.

Debes ir lento y observar bien sus reacciones. Seguramente empezará a mover sus caderas por lo que tu trabajo se va a hacer más difícil. Deberás seguir su ritmo para no dejar de contactar tu lengua con su vulva.

Es una buena idea ir situando tus manos debajo de sus muslos e incluso apretar un poco. Ese contraste entre la dulzura del roce lingual y la dureza de la presión en las nalgas creará un contraste delicioso.

5.Aumentando la temperatura: Como ya te he explicado en el punto anterior vamos a reducir nuestro cocido después de hacer el chup-chup. Por eso ahora te centrarás en el clítoris.

Alterna los siguientes contactos:

Vueltas a su alrededor (del clítoris)

– Intentar levantarlo desde la uretra dándole golpecitos. Puedes practicar este movimiento poniendo la lengua debajo de un dedo e intentar levantarlo (No hagas fuerza con el dedo).

Golpecitos desde arriba: Pon la lengua en contacto con el labio superior y déjala caer sobre el clítoris. No lo hagas con los dientes porque irritarás la lengua.

Frota reiteradamente con la punta de la lengua.

Haz todo esto contactando con el prepucio (el clítoris tiene prepucio) evitando el glande, en principio. Contactar directamente puede producir sensaciones desagradables.

Pero si cuando contactas no observas ese tipo de reacción, entonces sigue, pero sin abusar.

Ahora puedes incorporar un nuevo estímulo. Introduce uno o dos dedos dentro de su vagina entre 2 y 5 cm y presiona hacia arriba moviéndolos como si le estuvieras indicando a alguien “ven” con un gesto.

Cuando observes una buena excitación (movimiento incontrolado de caderas, gemidos cada vez más fuertes, etc.) procede a succionar el clítoris con los labios introduciéndolo parcialmente en la boca procurando no tocarlo con los dientes.

Combina estas dos acciones en el (clítoris):

Introduce y suelta reiteradamente.

Mantenlo un rato en la boca y juega con la boca.

Una vez se produzca el orgasmo para de estimular, da un pequeño toque con la lengua y observa. Si ella no aguanta el estímulo da por finalizado el cunnilingus. Si, por el contrario, desea más continúa, si quieres claro.

Hasta aquí la técnica básica. Por supuesto hay muchas variantes, matices y modificaciones. En próximas entregas las iré introduciendo.

Por último, destacar que, como con el caso de cualquier técnica erótica, la primera vez no va a ser la mejor. No te agobies y repite (si tienes ganas, claro). Cada vez lo harás mejor porque irás conociendo su cuerpo y adaptando tu técnica a ella.

Si sabes algún truco válido y quieres compartirlo tuppersexandalucia@gmail.com

Jordi Gascón Feret

www.erotonomia.com

 

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