Hoy no sé qué me pasa

Hoy no sé qué me pasa

—Llevo tres horas de guardia, hace calor, esta bata me tiene agobiada y no me la puedo quitar—.

Carmen se dirigió al vestuario y allí se quito la faja, y al quedarse en ropa interior entro su compañera de turno Eva.

—Bonitos pechos —Le dijo a Carmen, la cual se ruborizo consiguiendo que esas palabras ardieran entre sus piernas, no dijo nada, solo se la quedó mirando. 

—¿No me hablas?—.

Carmen tenia la boca seca, y no sabia que contestar,  llevaba tiempo sin tener contacto físico y el verse semidesnuda, frente a su compañera con la que tenia tanta confianza, la dejó como si su cuerpo nunca hubiera sido admirado, en su imaginación solo deseaba que Eva se le acercara y la tocase suavemente. 

En la habitación hacia calor, pero sus senos de tez oscura se endurecieron de tal manera, que aunque intento taparlos, sobresalían entre sus dedos, en Carmen todo era así, con mucha protuberancia.

Eva se percato entonces de lo que pasaba, se acercó a su amiga, aparto sus manos y la abrazo fuerte contra ella, sintiéndole los pechos duros contra los suyos, rodeándola con sus brazos. Carmen se quedo inmóvil, sin saber que pensar ni que hacer, por el contrario, esa amiga abrazada a ella si lo tenia claro, con un ligero movimiento conseguía que sus pechos se movieran al mismo ritmo, los unos contra los otros.

Solo se escuchaba la fuerte y profunda respiración de las dos, ya no eran solo los senos de Carmen los que se dejaban ver, dos mas quedaron expuestos, piel con piel. Las dos humedecidas sin pronunciar una palabra, no hacia falta, solo el silencio fue roto, con el gemido de Carmen, al sentir como los dedos de Eva iban separándole los labios y dejando expuesto su clítoris, el cual tenia palpitando de puro placer.

Hacia tanto que no sentía esa vibración debajo de ella, que se retorcía mientras Eva realizaba pequeños movimientos con sus dedos, como si de un pequeño pene se tratase. No era el primer sexo de mujer con el que jugaba, no hizo falta penetrarla con sus dedos, solo apretar y soltar, deslizar y frotar para que los jugos de Carmen bajaran por sus ingles, allí estaban dos amigas, de pie, una contra la otra, sin saber que detrás la puerta entre abierta las observaba.

¿Me atreveré a entrar?.

No Comments

Post A Comment