Soñando con un ángel caído

Soñando con un ángel caído

Y me fui a dormir pensando en él. Un ambiente tenso, sin saber que decir, ni hacer, hundieron el momento en un silencio. Pero sin querer, mi fría mano toco su piel (¿Porqué estas tan fría?) eran los nervios que tenía.  Dame tu mano la calientas con la mía y así comenzó el gran día.

De momento mi cara estaba frente a él. Brazos, manos y tez, tan cerca pero a la vez tan cruel, el hecho  de pensar que ahí por fin estaba el. Ese que me colocaba el mundo al revés, que muchas veces me hizo sentir mal, otras veces bien y hasta llego a desaparecer sin saber porqué. Algo extraño note, que estaba pasando en el. Pues nuestros cuerpos temblaban  a  la misma vez, estaba nervioso, asustado, no sé. Pero de lo que tengo fe, es que el hombre duro, frío y fuerte  que me  texteaba una que otra vez. Era otro a lo mejor estuvo escondido  por temor, puede ser.

Sus ojos cerrados, su rostro en mis manos, suspiros quebrados . 

Un beso en la mejilla otro en la nariz, y de un salto en la boca, yacían esos dulces besos que le di. Los labios saciando, la sed, el desespero. Pero suavemente disfrutábamos el momento, sería ese ¿el cielo o el infierno?.

Una exquisita ducha de agua tibia se prestó, para lo que sería la limpieza de aquel demonio, que en ángel iba convirtiendo yo. Pues mis manos con dulzura, de esponja servían. Concentrada y dedicada en lo que hacía, paso a paso fui aseando cada espacio, segmento, centímetro de piel, del cuerpo hermoso que tenía aquel. Y mientras con una toalla yo todo su ser secaba, el con su mirada  fija, profunda y apasionada, observaba  y agradecía  lo que hacía.

Su seriedad a sonrisas, y entre besos, caricias, bailes y algarabía comiendo chocolates amanecía… Ya casi dormidos, entre sábanas frías escuche su dulce voz que decía. ¿Te puedo decir bebé, o amor princesa mía?. Has tumbado ese muro oscuro, en el que me escondía, ya Tendré que agradecerle a esa hada madrina.

Las miradas esas que tanto hablaban y decían, se fueron apagando tanto la de él, como la mía.

De repente interrumpieron mi cuarto ya tarde se hacía.  Todo había sido un sueño, esperanza y alegría… en el que un ser oscuro en ángel yo convertía.

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