Noche de pasión

Noche de pasión

Llegue a casa, después de una dura semana, no le hacía el amor a mi mujer desde hace tiempo. La vi dormida en ropa interior, mientras la luz de la calle la iluminaba, tenía medio pecho descubierto, era grande y bello, me apetecía besarlo, lamerlo, comérmelo, y eso hice…

Mientras lo acariciaba notaba como se endurecía su precioso pezón , cada vez me excitaba más, ella se giró dormida boca arriba, no lo dude, le baje las braguitas rojas que llevaba, olfateé las bragas, empecé a subir poco a poco hacia se entrepierna, mientras le iba besando sus perfectos muslos. Llegué a su dulce vagina, lo observé antes de probarlo, olía a incitación, a mí perdición. Ya era hora de volver a saborearlo, lo probé, era el néctar de los dioses, mi mujer despertó, no dijo nada, solo se limitó a disfrutar y gemir.

Me puse encima de ella, haciendo un 69, tenía el glande que me iba a estallar, empecé a lamerle el chochito, ese que tanto me hacía perder la cabeza, tanto la de arriba como la de abajo, estaba ya mojadito, preparado, esperando. Mi mujer hacía unos suaves gemidos, fue un dulce despertar. Me fue acariciando las mejillas con una mano, con la otra me cogió el pene, me empezó a masturbar, por fin estábamos disfrutando los dos. Le cogí bien del culo y empecé a darle lametones de clítoris al ano, ella me chupaba mis testículos, le metí un dedo en su ano y para mí sorpresa ella hizo igual, era la primera vez que lo experimentaba, me estaba encantado.

Estábamos a punto de corrernos, me chupo la polla con sus sabrosos labios, era un desenfreno por corrernos, y la magia surgió, mi mujer se corrió y yo a su vez eyacule en sus hermosos labios. Yo aún caliente, me fui hacia su boca llena de mi leche y la besé, fue con tanta pasión que mi miembro seguía erecto . Le abrí sus suaves piernas y la seguí penetrando, nos tiramos toda la noche haciendo el amor, fue tan bonito y pasional.

Chev Chelios

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