Futuro perfecto

Futuro perfecto

Aquel año 2020 había traído un cambio global a este viejo planeta tierra. La pandemia, sin lugar a duda hizo su trabajo pero nadie esperaba la llegada de aquella raza extraterrestre. Se había comentado durante años que no estábamos solos en el universo pero la realidad superó a toda ficción. 

Los primeros tiempos trajeron revueltas, un periodo de incertidumbre y después de años, por fin todo se estabilizó. Las parejas mixtas estaban a la orden del día. 

La especie que vino del espacio era mucho más avanzada que nosotros, algo demasiado fácil, pero además contaba con una particularidad. Era capaz de adoptar el género que nuestra cabeza deseara. Hombre o mujer. Según el momento. 

Sus aparatos succionadores no tenían nada que envidiar a esos juguetes que se habían puesto de moda en la era pre pandemia y eran capaces de llevarte a la séptima galaxia. Sus representaciones antropomórficas eran clones de los cuerpos normativos del cine, la única referencia humana en el espacio, así que no era difícil que ellos tomaran la forma de ese actor, actriz o cantante con el que soñabas en tus momentos más íntimos y tórridos pero con su estancia en la tierra aprendieron que también te ponía ese chico o chica que habías visto en el metro o tu compañerx de trabajo. Estaba al alcance de la mano, nunca mejor dicho, explorar los recovecos de una vagina al comenzar el encuentro y saborear el miembro fálico de tu compañero de cama para finalizar. 

Pero lo mejor sin duda que trajo la llegada de los parsifanianos fue, por fin, el derribo del género en las relaciones sexuales. ¿Qué más da que desees a un hombre o a una mujer? ¿Por qué no puedes desear un día a uno y otro día a otra? o ¿incluso en el mismo encuentro? ¿Qué autoridad moral tiene nadie para cuestionar con quién disfrutas de tus momentos de intimidad? 

No todo lo que nos deparó el 2020 fue desastroso. 

Linra Martel

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