Reparto

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Estaba bien eso de poder escaparse del trabajo de vez en cuando. Se acababan de mudar a un piso céntrico, muy céntrico de Madrid así que ahora en quince minutos de transporte público estaba en casa y sería una bonita sorpresa presentarse para seguir “deshaciendo cajas”. 

Unos ruidos raros se oyen por las escaleras, pero él aún no conoce a los vecinos. 

Incluso a los de su rellano, porque alguien tiene una buena fiesta en su casa. “Un salvaje mañanero” a juzgar por los gritos, que cada vez suenan más cerca. 

Abre la puerta y se da cuenta que es ella quien tiene ese “salvaje mañanero”. El nota un cosquilleo entre la bragueta y el estómago que no sabe identificar. Rabia, traición, cabreo… Excitación. 

Ahí está, en el suelo, porque aún no ha llegado la mudanza, subiendo y bajando en una verga dura como la mismísima Demi Moore en aquella peli de Bergman. El chico que utiliza como pool bar, investiga los alrededores de su parte trasera con unos dedos ligeros y gruesos. El sabe que eso a ella la enloquece, aunque hace poco tiempo que lo descubrieron casi por casualidad.  Rabia, traición, cabreo… Excitación. 

Por fin ha identificado la sensación. Le ha ayudado la tienda de campaña que se ha levantado en su pantalón como si estuviéramos en primavera en esa gran superficie deportiva.

“Pero bueno, ¿ Qué es esto?”, grita

Los gemidos paran, para el tiovivo y ambos le miran. Ella despeinada y con cara de asombro y el pobre muchacho con una mirada esquiva que busca su ropa por el suelo.  

“Porque no me habéis avisado o esperado” dice él mientras se baja los pantalones y en ese instante la tensión del ambiente se diluye como mantequilla en una sartén.

El repartidor se había incorporado de rodillas. 

Ella estaba a cuatro patas, como buscando su ropa así que deciden aprovechar la postura. Ella convierte la pool bar en un delicioso calippo de fresa y él se dedica a investigar el sabor de aquel guiso en su jugo después de un rato de cocción a fuego fuerte. 

Hay pocas sensaciones tan gratificantes como estar en casa cuando llega la empresa de mensajería.

Linra Martel

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