AUTOPSIA Y RENACIMIENTO DE UN ORGASMO

Autopsia y renacimiento de un orgasmo

AUTOPSIA Y RENACIMIENTO DE UN ORGASMO

Morbo, deseo, pasión, recorrían mi cuerpo aquella tarde. “Necesidad” de acariciar cada rincón de mi…

La soledad y el silencio me mostraban el camino para disfrutarme, sin prisas, sin tiempos…

¿Y por qué no? Me pregunté… Así que comencé a desnudarme, suavemente, cuando un escalofrío recorrió mis piernas… Humedad… Frente al espejo, desabroché el sujetador y contemplaba la dureza de mi deseo en mis pezones…¡Ahhh! 

El simple roce de las sábanas me hacía reflexionar mis ansias de unas manos recorriéndome. Apoyé la cabeza en la almohada, cerré los ojos y me dispuse a sentir, sentirme.

Unas manos avanzaban con suavidad por mi cara, cuello y paseaban tímidamente por mi pecho… Las pulsaciones subían, notaba mi corazón latiendo a mayor velocidad y también lo notaba entre mis piernas… La piel de mi vientre y brazos se erizaba al notar sus caricias, los dedos de los pies se hundían en el colchón al sentir la calidez de su respiración recorriendo mis piernas, y no pude evitar soltar un gemido de placer, cuando la palabra “PÍDEMELO”, paseó por mi canal auditivo, De un tirón se deshizo del pequeño triángulo negro que escondía mi deseo, mi humedad, para acto seguido, hundir sus dedos en mi interior y obtener, con un ligero movimiento, el primero de mis orgasmos. Fue intenso y tan húmedo que un gruñido salió de su garganta, haciéndome sentir tan poderosa, tan deseada…

Sus labios sabían a mi… su lengua tenía el sabor de mi pasión y de nuevo aquellas palabras “PÍDEMELO”, en esta ocasión solo sentí como su miembro se introducía con dureza y con pasión en mi interior, mi vagina se contraía tratando de atrapar cada embestida y continuar proporcionándome ese bendito placer, cuando de pronto, en esta ocasión, fue un grito ensordecedor el que erizó la piel de todo mi cuerpo “¡PÍDEMELO”!, no sabía que responder, pero sin poder contener mi voz y mi pasión, grite “¡FOLLAME!”, en ese instante un intenso orgasmo recorrió cada poro de mi piel, desde las uñas de los pies, hasta la punta del pelo…
Entonces abrí los ojos, con la respiración aún agitada, me sentía relajada y sudorosa… Una pícara sonrisa apareció en mi rostro y me invitó de nuevo a pasear los dedos por mi hinchado clítoris, para comprobar que si lo deseaba todo podía volver a comenzar…

Autor D.Mª

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