CAPRICHO GOLOSO

Capricho goloso

CAPRICHO GOLOSO

Como me estremece el simple hecho de pensarlo: tumbada en el mullido suelo campestre y contemplando las estrellas, casi solamente alumbradas por la luz de la luna que se refleja en el lago y por varias luciérnagas que marcan la linde del bosque, mantengo los brazos a los lados intentando tener las manos quietas para sentir al máximo ese contacto con la naturaleza. Pues, el frescor de la noche incita a buscar calor. 

Tras habernos asegurado de que nadie más ha descubierto ese escondite por ahora, empezamos a declarar el amor que nos tenemos. 

Las piernas se mantienen ligeramente dobladas y firmes sujetando, por las rodillas, las bragas previamente retiradas habiendo recorrido, beso a beso, el interior de los muslos. El c…me chorrea.

¡Pero vaya manejo de dedos!

¡Cómo sabe dónde tiene que tocar!

Ese virtuosismo manual y el ansia de quererme abrir del todo, quedando frenada por el tirón de la tela que no cede más, pues me supera. Con una mano me agarro tan fuerte como puedo a la hierba y la otra la llevo rápidamente a la boca para tapar el gemido que se me ha escapado, no sea que nos sorprenda alguien inesperadamente. ¡Vaya calentón! 

Esa fricción del clítoris con el pulgar y la penetración con el índice elevan el goce tal mar agitado con afán de besar la arena urgentemente. 

Pero, ¿qué haces? ¡No te pares!

¡Cómo me ha provocado, la muy perra! 

¡Ahora me toca a mí!

Me gusta acariciarle los senos, pellizcarle los pezones y, a la vez, sorprenderla con ese mordisquito en el pompis. ¡Cómo me pone cuando está a cuatro patas y ese cachete en el punto exacto!

Eso es, así, el dedo gordo en…

Entonces, fijadas las miradas fogosas de deseo cargadas al máximo de potencia, nos fundimos en un viaje cadencioso hacia el éxtasis absoluto con esa estimulación clitoriana continuada e incrementando, una y otra vez, el ritmo de esos apasionados besos con lengua para no perder ni un minuto más de gozo. 

Te amo

Autor: Veranito

No Comments

Post A Comment