Era cuestión de minutos que Xavier le hiciera compañía, estaba deseando sorprenderle.Se deshizo del albornoz quedando su cuerpo completamente desnudo y, antes de acomodarse en la cama para esperarle, tomó el aceite de esencias y repartió la loción por su piel; comenzó por sus tobillos, subiendo lentamente por sus muslos, acariciando sus caderas y ascendiendo lentamente para masajear sus pechos.

Se observaba seductora contemplándose en el espejo de pie situado en el rincón de la habitación, tratando de conquistar a su propio reflejo. Sentir el tacto de su piel, suave y caliente, despertaba sus instintos más húmedos, llevándola a lamentar que Xavier aún no hubiera llegado. Pasó la lengua por sus labios secos mirando a la chica que se contoneaba para ella delante de sus narices. Apretó sus pechos, acariciando sus pezones con la punta de sus dedos y movió sus caderas haciendo que sus muslos se rozaran entre sí. Sentía como su ser se humedecía y como el aceite que la cubría desataba sus fantasías más profundas.

La luz de la habitación se apagó y en la penumbra vio una sombra apoyada en el umbral de la puerta. Nadine sonrió y decidió proseguir ante la atenta mirada de Xavier. Dibujó con sus manos las curvas de su cuerpo, separó las piernas y acarició su sonrisa vertical, ansiosa de que él se uniera al juego. La sombra comenzó a acercarse. Nadine se detuvo y permitió que él apretara sus nalgas contra su abultada entrepierna. Ella suspiraba excitada, atenta a los movimientos de las manos de su amante que se perdían entre los pliegues de su sexo y recorrían el tramo restante hasta llegar a lo más profundo de su ser.

Iba a ser una noche larga… y para él, las sorpresas no habían hecho más que empezar. 

Autor Pink Bunny

Juliette Sartre

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