EL DEPEREDADOR

En 2011 me dijo una frase que quizá nunca imaginé ser pronunciada por él: «Me gustaría besar tus pechitos». Pensé que era parte de un juego, pero todo fue a más. Un día, estando sentada en mi mesa, se acercó y me besó en el cuello. Otro día, puso sus labios y suavemente sacó su lengua, la deslizó y me besó. Sentí un escalofrío en todo el cuerpo.  «No, que ambos estábamos casados» –fue mi respuesta. Él siguió con sus intentos. Finalmente, iniciamos nuestro primer encuentro; uno de tantísimos momentos solo para nosotros.

...Él me  decía: «Mi vida, mi amor».

Un día, viajamos juntos, por trabajo… Me sorprendió con una cena... en la cama. Me abrazó, me acarició... Me decía  que me quería... hicimos el amor...  Fue muy intenso... «Me gustaría... muchísimo...respira y sigue con su voz excitada por el contenido de sus palabras… comer tus pechitos... con mi lengüita... bajar despacito por tu ombliguito… y mientras tanto que tú me estés… acariciando todo mi cuerpo en cada punto exacto   … y besarte esos labios tan bonitos…» Volvimos a abrazarnos, a amarnos, a gozar sin parar. Y fuimos tan felices.

...Él me confesó: «Me haces sentir único... y es un montonazooooo infinitooooo lo que te quiero. »

Autora: L.B.Pinto