En 2011 me dijo una frase que quizá nunca imaginé ser pronunciada por él: «Me gustaría besar tus pechitos». Pensé que era parte de un juego, pero todo fue a más. Un día, estando sentada en mi mesa, se acercó y me besó en el cuello. Otro día, puso sus labios y suavemente sacó su lengua, la deslizó y me besó. Sentí un escalofrío en todo el cuerpo.  «No, que ambos estábamos casados» –fue mi respuesta. Él siguió con sus intentos. Finalmente, iniciamos nuestra historia de amor; y tuvimos uno de tantísimos momentos solo nuestro.

...Él me  decía en 2013 : «Mi vida, mi amor»; me impactó

Un día, viajamos juntos, por trabajo… Me sorprendió con una cena... en la cama. Me abrazó, me acarició... Me decía  que me quería... hicimos el amor...  Fue un día muy intenso...           Volvimos a abrazarnos, a amarnos, y él gozaba sin parar. 

Seguimos juntos… y  después de varios años de relación, continuaba diciéndome…

Él: No te imaginas las ganas que tengo ahora mismo de sentir tu boca y tu lengua en mi… Uffff Con su voz tierna y a la vez excitada por el contenido de  sus palabras «Me gustaría—hace una pausa, respira y sigue—:  muchísimo comerme  tus pechitos  ahora mismo con mi lengüita... bajar despacito por tu ombliguito… y mientras tanto que tú me estés… acariciando… y besarte esos labios tan bonitos…»

....Él me confesó: «Lo que me haces sentir es único... y es un montonazooooo infinitooooo lo que te quiero. »

Autora  L.B. Pinto