Besándose apasionadamente, iban quitándose la ropa que sentían ambos que les estorbaba, la notaban en la piel como si ardiera.

Sus corazones palpitaban al unísono,  queriendo unirse en un estaxis que hiciera temblar hasta lo más profundo de su alma, ella con las manos en la pared sentía su respiración y su masculinidad a su espalda excitados, deseándola más que nunca, el puso sus manos sobre las de ella bajando despacio por sus brazos hasta llegar a su espalda, desabrochando su ropa interior, ese conjunto que tanto le pone, la quita despacio para poder seguir acariciando su cuerpo, llega a sus senos rozándolos de forma que ella no puede reprimir un pequeño grito de placer, una mano baja hasta el borde de su culotte, metiendo los dedos debajo buscando su calor más íntimo, ella no puede aguantar, se vuelve para mirarlo a los ojos mientras destapa su miembro duro y caliente, con las manos lo acaricia y ve en sus ojos la lujuria y la pasión de algo que ninguno puede evitar.

La levanta y ella rodea con sus piernas el cuerpo del amor de su vida, la lleva hasta la cama se tumba sobre ella para culminar lo que ambos desean, cuando dos seres se unen así, se mueven, piensan y respiran  como uno solo, es algo mágico, grandioso e inolvidable, llegar a amarse tanto como para compartir todo tu ser con alguien, entregarte en cuerpo y mente,  hasta tal punto que el orgasmo es algo extraordinario, que dos personas sienten juntas y satisfactorio no solo tenerlo si no conseguir que el otro lo disfrute contigo.