Sabía que volverías

Sabía que volverías

De nuevo lo hizo, aquel hombre volvió a meterse en su cama… ¡coño!

Estaba de nuevo detrás de ella, completamente desnudo, solo tenía la barba puesta, se metió por debajo de las sábanas, en cierta manera ella lo esperaba, sabía que cualquier noche regresaría a reclamar lo que consideraba de su propiedad. El metió uno de los brazos por debajo de su cuerpo y puso la boca en su oído, ella podía escuchar su respiración agitada y su enorme excitación pegada a la piel, comenzó a frotar los pezones con sus dedos y a recorrer la espalda con su lengua ardiendo, ¡maldito! Como podía dominarla de esa manera, le abrió las piernas y quiso castigarla un poco, colocó una de sus piernas en medio de las de ella, sentía que las ganas le estaban saliendo y que corrían por los muslos. 

El seguía con el castigo, introdujo sus dos dedos dentro de ella, solo se escuchaban los gemidos y un chasquido donde chocaba la humedad con sus dedos, el muy descarado le preguntó ¿Me esperabas, por eso estabas desnuda y con el perfume que me vuelve loco?

Ella le respondió que conocía sus instintos y sabía que volvería a saciarse de su cuerpo, la apretó fuerte, le mordió la espalda, y le dijo en susurros y contra su nuca, diciéndole en tono de amenaza:

«Esta noche no vine a follarte, vine a que me follaras tú hasta el amanecer». A ella le bastó escuchar esas palabras para obedecerle, era su hombre, su macho, se dio la vuelta hacia él, la beso con tanta hambre, que cuando se aupó sobre su cuerpo, supo que le esperaba una larga noche, entre esa boca y sus piernas.

Cuando despertó el ya no estaba, su olor, el sexo y la piel, todo estaba impreso en la suya, se bajo de la cama, escucho por si quedaba algún sonido, como recuerdo de el en el dormitorio. 

Asgoair

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