Montañas de fuego.

Relato Erotico

Montañas de fuego.

—Debían tener ya los 60 años. Carlos y Juana llevaban juntos media vida. El trabajo, los hijos y las diversas responsabilidades familiares habían convertido su matrimonio en algo monótono, sin emociones.

Este era un día para el recuerdo, pues fue una de las pocas salidas que habían hecho solos en mucho tiempo. Unos quinceañeros, así se sentían. Joaquín agarró una mano de Martina y empezaron a recorrer la Sierra de Cazorla. Ella quería ir despacio, no porque no fuera capaz de ir más rápido, si no porque deseaba respirar el aire puro. Embeberse del paisaje que la rodeaba. Sus ojos parecían los de una chiquilla la mañana de reyes. Joaquín disfrutaba observándola tan dichosa. Se detuvieron para beber un poco y reposar al lado de un precioso riachuelo. Martina humedeció su camiseta. Acto seguido, Joaquín recordó su primera noche. Aún no estaban casados, y aquello era pecado, según les habían enseñado. Fue el mismo momento en el que le juró que no la abandonaría después. Esta vez la miró con el mismo apetito. Las mismas ganas de saciar su boca en la de ella. Comer sus enormes fresas. Llenarse de sus fluidos vaginales. Acarició su cara, cuello…sujetó sus nalgas y la llevó hacia él. Martina miró a todos lados, y con expresión pícara, se quitó la camiseta. Buscaron el cobijo de un árbol. Ella le regaló cariño al pene de Joaquín, quien se dejó hacer. Siempre buscaba la manera de hacer que Martina llegara al orgasmo antes que él, pero esta vez no iba a poner resistencia. Estaba disfrutando tanto el momento, que endureció en segundos. Quitó sus pantalones, y le pidió que montara sobre él con la misma fuerza que se sujetaba a su cintura cuando sentía miedo por la velocidad de la BMW M 1000RR. Ahora podían gritar sin reparos, nadie los oía. Martina se excitaba escuchando los gemidos de Joaquín, y galopaba sobre él con más pasión. Rozaba sus endurecidos pezones en los labios de su caballo, pidiéndole que los mordiera para apagar el fuego que se había encendido en sus pechos. No hubo forma de calmarla hasta que la manguera de Joaquín descargó polvos en su interior. 

Pd. Durante mucho tiempo, el sexo fue utilizado como un medio para procrear, donde en demasiadas ocasiones se olvidaban los sentimientos y el placer.

Y tú, ya seas hombre o mujer, ¿has aprendido de disfrutar de las relaciones sexuales, o sigues estancada/o, en siglos pasados? ¿Crees que en el sexo no caben juguetes eróticos, porque con lo que ofreces ya es más que suficiente?

Música para escuchar en sus relatos por Ebano:

1Comment
  • Marina
    Posted at 07:08h, 26 enero Responder

    Tus relatos llenas mis sentidos, de alegría y de curiosidad por explorar

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